Cronica de un Fitness Anunciado

Crónica de un Fitness Anunciado

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Al momento de salir de la universidad, Martha podía recorrer kilómetros corriendo, su afición al running hizo que su cuerpo tuviera una figura bastante estilizada. Sin embargo, la vida adulta la alcanzó; De un momento a otro ya no tenía tiempo para realizar ejercicio, estaba prácticamente todo el día en la oficina supliendo las endorfinas que producía ese esfuerzo físico por cacahuates, papas fritas o incluso refrescos que lentamente sustituían el agua fresca que alguna vez bebió.

Crónica fitness

Los años pasaron con los mismos hábitos, su cuerpo no era aquél con la estreches en la cintura que había conquistado las miradas de quienes pasaban, pues habían aparecido bultos de grasa, pero ella era una mujer fuerte, en lugar de refugiarse en la comida, decidió enfocarse en lo que alguna vez la hizo feliz.

Los primeros días de su nueva vida no fueron fáciles por su cambio de estilo de vida y se frustraba debido al dolor que padecía al momento de realizar alguna actividad física, la sensación de calor y el cuerpo húmedo le causaban repugnancia.

No tiraba la toalla tan fácil, quería sentir de nuevo esa sensación que provoca el ejercicio; la plenitud de llegar a la meta recorrida, el dolor que después de unos minutos se convierte en placer; la sensación de bienestar al terminar una rutina. Y después de dos meses de constancia lo logró.

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Corría casi la misma distancia que en sus años de universidad, los resultados se veían, lentos, pero se veía. Sin embargo, los estragos de la edad, así como las consecuencias de los malos hábitos comenzaron a presentarse. Después de esos dos meses se cansaba más rápido. Las rodillas comenzaron a molestar, y su piel se tornó sin vida y opaca, al igual que su cabello. No parecía entenderlo, lo había hecho durante mucho tiempo y ahora se sentía igual que antes de iniciar su cambio de vida.

En la agencia que trabajaba llegó un nuevo cliente, una empresa de suplementos alimenticios. Ella pensó que se trataba de algo que sólo los musculosos y fisicoculturistas utilizaban. Al momento de informarse más sobre los productos comenzó a darse cuenta de muchas cosas que le servirían.

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Aprendió que los BCAAs ayudaban al rendimiento de una persona que realiza entrenamientos prolongados. Aprendió sobre el catabolismo muscular y sobre cómo prevenirlo al suplementarse con proteínas de suero de leche de diversos tipos. Conoció la glucosamina como protector articular y conoció a detalle sobre el colágeno hidrolizado.

Martha, mujer curiosa y con afán de aprender, compró en secreto todos los suplementos, no quería que los demás se enteraran para no terminar en ridículo. Leyó las instrucciones de la etiqueta y comenzó a tomar BCAAs; protector de articulaciones y colágeno hidrolizado.

Después de tres días de comenzar a consumirlos, corría en el deportivo, notó cómo su respiración era normal, su ritmo cardiaco estable y su energía no decaída. Había recorrido tres kilómetros más que la última vez y aún se sentía con ganas de más.

Un mes después comenzó a ver cómo la piel recuperaba su tersura y su aspecto comenzaba a ser saludable, notaba que el cabello y las uñas crecían de diferente manera, más brilloso y fuerte. De igual manera, ligeros dolores de rodilla dejaban de ser molestos y el chirrido que sentía al flexionarla no estaba presente.

Un año después continúa tomando suplementos, recorre 10 kilómetros cada tres días y ha participado en cuatro medio maratones; ganó uno. Sus días son relajados, tiene más confianza en ella. A sus 40 años, se siente como en sus 20, gracias a que cambió a tiempo su estilo de vida.

Etiquetas : Bienestar, Fitness, Historia, Salud
Publicado en: Deporte, Bienestar

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